Manzanilla Pasada Pastrana no es una manzanilla común; es una joya enológica para los amantes de los vinos con carácter. Elaborada por la mítica bodega Bodegas Hidalgo - La Gitana, destaca por ser una de las poquísimas manzanillas de pago único (Single Vineyard) del Marco de Jerez. Procede exclusivamente de la Finca Pastrana, ubicada en el prestigioso Pago Miraflores de Sanlúcar de Barrameda, donde sus cepas viejas hunden sus raíces en la codiciada tierra de albariza.
Gastronomía
Gracias a su gran estructura y carácter, se comporta como un comodín gastronómico de alto nivel, capaz de acompañar una amplia variedad de platos. Armoniza de forma excepcional con jamón ibérico de bellota y quesos muy curados, resalta el sabor de mariscos de gusto intenso, ostras y salazones como la mojama o las anchoas, y encaja a la perfección con cocina japonesa basada en sushi y sashimi. También se muestra sobresaliente junto a guisos marineros, arroces caldosos y pescados grasos al horno, donde potencia tanto la profundidad como la untuosidad de los platos.
Historia bodega
Con más de 230 años de soleras y tradición vitivinícola, la bodega permanece en el corazón de Sanlúcar desde 1792, gestionada actualmente por la octava generación de la familia Hidalgo. Todos sus vinos se elaboran exclusivamente con uvas de viñedos propios, situados en los prestigiosos pagos de Balbaina y Miraflores, en la zona de Jerez Superior. “El Cuadrado”, la principal finca en Balbaina, se encuentra a solo 10 kilómetros del Atlántico y se distingue por la influencia del viento de Poniente y la diversidad de suelos de albariza. Por su parte, la finca “Pastrana”, ubicada en Miraflores, destaca por sus viñas de más de 50 años y su proximidad al océano, lo que aporta una calidad excepcional a sus vinos. Manzanilla y Amontillado Pastrana, elaborados como “Single Vineyard”, son reconocidos como referentes por los expertos del sector.
Nota de Cata
Color amarillo dorado intenso, limpio y muy brillante, que ya deja entrever su prolongada crianza. En nariz se muestra de enorme complejidad y fuerza aromática, con marcadas notas de frutos secos como la almendra tostada, recuerdos de panadería y levaduras, junto a matices salinos y yodados que recuerdan sutilmente a un amontillado. En boca resulta totalmente seco, de gran densidad y estructura, sostenido por una acidez vibrante y un carácter muy persistente, culminando en un final largo, elegante y con un agradable matiz amargo.