Este destilado nace de un proceso de selección exhaustiva y una destilación lenta de los orujos de uva Moscatel de grano menudo, cultivada en los viñedos propios de Olite y Traibuenas. La esencia de Navarra se captura en cada gota gracias a un cuidado artesanal que respeta la materia prima, logrando un licor de gran pureza que refleja fielmente el carácter del terruño navarro.
Gastronomía
Aunque se trata de un aguardiente contundente, con 45% vol., su base de uva moscatel le aporta una complejidad aromática que lo convierte en un acompañante muy versátil en la mesa. Resulta especialmente interesante con aperitivos y entrantes intensos, como foie gras y quesos azules o muy curados, donde su fuerza ayuda a limpiar el paladar; armoniza también con postres de frutas frescas o exóticas, como mango o piña, así como con elaboraciones de repostería que incluyan frutos secos o crema. Su forma de disfrute más clásica es como digestivo, tomado solo después de las comidas y siempre servido muy frío.
Historia bodega
Bodegas Ochoa es una de las casas vinícolas más antiguas y respetadas de la D.O. Navarra, con sede en Olite y una historia que se remonta al siglo XIV, cuando los antepasados de la familia ya elaboraban vinos para la Corte de los Reyes de Navarra en el Palacio Real de Olite. El gran impulso moderno llegó entre los años 70 y 90 de la mano de Javier Ochoa, figura clave del vino navarro y responsable de la Estación de Viticultura y Enología de Navarra, que introdujo variedades como Cabernet Sauvignon, Merlot y, especialmente, Moscatel de Grano Menudo, además de técnicas avanzadas de viticultura y control de calidad, dando origen a iconos como Ochoa Moscatel Dulce. Hoy la sexta generación, liderada por sus hijas Adriana (directora técnica y enóloga, formada en Burdeos y Australia) y Beatriz (responsable comercial y de marketing), ha orientado la bodega hacia la sostenibilidad y la viticultura ecológica, con viñedos certificados y gamas contemporáneas como 8A que conectan con los nuevos consumidores.
Nota de Cata
Este destilado navarro destaca por una apariencia transparente y cristalina, reflejo de la pureza alcanzada en su cuidadosa elaboración. En nariz, despliega una fragancia marcadamente frutal donde predomina la esencia natural de la uva, mientras que en boca se presenta como un licor goloso, capturando con fidelidad el sabor característico de la variedad Moscatel en cada sorbo.