Este Pinot Noir pertenece a la denominación Coteaux Champenois, reservada para los vinos tranquilos de la región de Champagne. Procedente de Bouzy, localidad reconocida por elaborar algunos de los mejores tintos de Champagne, este vino destaca por su exclusividad, ya que la mayor parte de la producción se destina a aportar color a los champagne rosé y el resto se consume principalmente a nivel local. Ideal para quienes buscan descubrir la expresión más singular y escasa del Pinot Noir en Champagne.
Gastronomía
Marida perfectamente con platos tradicionales de la zona, como guisos de cordero, embutidos artesanales, calçots con salsa romesco, arroces de montaña y carnes a la brasa, realzando los sabores locales y aportando frescura y complejidad a cada bocado.
Historia bodega
Maison Pierre Paillard, fundada hace más de dos siglos en Bouzy, es actualmente gestionada por los hermanos Antoine y Quentin Paillard, representantes de la octava generación de viticultores de la familia. Con raíces que se remontan al siglo XVIII, la familia Paillard ha evolucionado desde sus orígenes como pastores y posaderos hasta consolidarse como referentes en la viticultura de la región. El dominio familiar abarca 11 hectáreas en el prestigioso terroir Grand Cru de Bouzy, donde el subsuelo calcáreo y la exposición sur permiten obtener Pinot Noir de gran generosidad, estructura y delicadeza. Desde 2016, la bodega ha adoptado una visión audaz y responsable, enfocándose en la conversión a agricultura ecológica, el respeto por el suelo y la maduración prolongada en roble, elementos que definen el carácter de sus vinos. En 2018, la Maison amplió su portafolio, incorporando uvas de los mejores terroirs de la Montagne de Reims, como Ambonnay, Verzy, Verzenay, Ludes, Taissy y Le Mesnil sur Oger, ofreciendo así una gama de champagnes que reflejan la riqueza y diversidad de la región.
Nota de Cata
De color rojo rubí intenso con reflejos granate, este vino destaca por su brillantez y limpidez, mostrando una capa media-alta y gran vivacidad en copa. En nariz, predominan las frutas rojas frescas como cereza, frambuesa y grosella, acompañadas de delicadas notas florales de violeta y matices de hierbas silvestres. Los aromas terciarios aportan ligeros toques de especias, como pimienta blanca y clavo, junto a un fondo mineral propio del terruño de Bouzy. En boca, ofrece una entrada fresca y elegante, con taninos finos y bien integrados, evolucionando hacia un equilibrio notable entre acidez y estructura, con una textura sedosa y envolvente. El final es persistente, dejando recuerdos de fruta madura y un sutil matiz terroso que añade complejidad.