La Familia Fernández Rivera apostó por la Tierra del Vino zamorana, donde plantó Tempranillo procedente de Condado de Haza y rehabilitó una bodega histórica con una cava subterránea de más de trescientos años. Gracias a este espacio singular, los vinos maduran en condiciones óptimas, adquiriendo una personalidad distintiva y una calidad sobresaliente.
Gastronomía
Ideal para acompañar arroces, carnes a la brasa, pescados de carne roja, quesos curados y postres de chocolate, ofreciendo versatilidad y armonía en cada maridaje.
Historia bodega
En el corazón de Vadillo de Guareña, Zamora, se encuentra una bodega centenaria donde la familia Fernández Rivera ha logrado fusionar sus pasiones por la viticultura, la agricultura y la ganadería en el singular proyecto Dehesa La Granja. Esta finca, reconocida por su belleza y tradición, es el escenario donde se producen vinos de tempranillo con prolongadas crianzas en roble americano, además de quesos curados, garbanzos y aceite de oliva virgen extra, todos ellos bajo un estricto estándar de calidad. El elemento más emblemático de la propiedad es una impresionante cueva subterránea de 3.000 metros cuadrados, datada en 1750, que proporciona un entorno óptimo para la maduración de vinos intensos y elegantes. Desde 1998, la familia ha revitalizado esta bodega histórica, integrándola con una moderna explotación ganadera de más de 1.300 vacas, creando así un espacio donde la excelencia agrícola y ganadera se dan la mano. La Lucera, como epicentro de estas actividades, representa la perfecta armonía entre tradición y calidad, ofreciendo productos únicos y auténticos.
Nota de Cata
De color rojo rubí intenso, limpio y brillante, destaca por su alta intensidad aromática, con matices de fruta roja, cereza y delicados toques tostados y torrefactos. En boca ofrece una entrada sabrosa y afrutada, con recuerdos de regaliz, toffee y vainilla, acompañados de una acidez marcada y taninos presentes que aportan volumen y persistencia. El retrogusto prolonga la presencia de fruta roja, mientras que la madera de roble americano se integra perfectamente, dejando notas de vainilla y tostados características de su crianza.