Este vino blanco, elaborado por la destacada bodega familiar Serra i Barceló, destaca por su frescura e intensa expresión aromática. Protagonizado por la Garnacha blanca, la variedad emblemática de la D.O. Terra Alta.
Gastronomía
Su elegancia lo convierte en un excelente aperitivo, ideal para abrir el apetito. En la mesa, acompaña a la perfección mariscos y pescados, resaltando sus sabores con su acidez equilibrada. Su estructura también lo hace compatible con arroces y platos de la cocina mediterránea, donde sus notas florales y frutales se entrelazan con los ingredientes. Además, su armonía con quesos frescos lo convierte en una opción ideal para tablas de quesos y aperitivos.
Historia
Las cruces de piedra situadas a las afueras de la tierra, recibieron el nombre de Santa Digna. Estas cruces servían para delimitar los territorios y simbolizaban fortuna y protección para los que partían a países remotos. La imagen de Santa Digna conserva lo más puro de nuestra identidad, una fusión de la prosperidad y sencillez del proyecto chileno. Refleja la unión de su origen (cruz de la prosperidad) con la cruz andina latinoamericana, en agradecimiento al continente y cultura que nos acogió hace más de 30 años.
Historia bodega
Josep Serra, cuarta generación de viticultores en la ribera del Ebro, inició en 2001 su proyecto más personal bajo la empresa familiar Serra i Barceló, adquiriendo una finca de 3 hectáreas de viñedos antiguos en Capçanes. Su objetivo era crear vinos de finca únicos, de producción limitada y larga vida, respetando el entorno con una viticultura mínima intervención. En 2013 amplió su visión a la D.O. Terra Alta, enfocándose en la Garnacha blanca y tinta cultivada en suelos calcáreos de la partida de Aucalà, manteniendo su compromiso con la elaboración de vinos singulares y autóctonos.
Nota de Cata
Presenta un color amarillo pajizo limpio y brillante, anticipando una experiencia sensorial rica y compleja. En nariz, despliega una intensidad aromática notable, donde las notas florales de flor de almendra se entrelazan con la frescura de frutas blancas como pera y manzana, todo ello matizado por sutiles toques minerales. En boca, la frescura y el equilibrio dominan, con una acidez vibrante que realza los sabores frutales y minerales, culminando en un final largo y persistente que invita a seguir disfrutando.