Citadelle Vive le Cornichon es una ginebra artesanal francesa elaborada en el Château de Bonbonnet que lleva el gin tonic a un terreno atrevido y gastronómico. Nace de la combinación de los 19 botánicos clásicos de Citadelle con pepinillos franceses seleccionados a mano de la prestigiosa Maison Marc, en Borgoña, consiguiendo que el enebro mantenga el protagonismo mientras se realza con un sutil matiz avinagrado, delicadas notas salinas y un final marcadamente herbal. Con una estructura perfecta para rendir al máximo en coctelería de alta gama sin perder frescura, es una opción ideal para quienes disfrutan de sabores complejos, guiños a los encurtidos y experiencias distintas, convirtiéndose en una auténtica pieza de colección para el mueble bar.
Gastronomía
Perfecto para disfrutar en un Gin & Tonic o un Dirty Martini.
Historia bodega
Todo comienza en el Châteaude Bonbonnet. Aquí es donde cultivamos las bayas de enebro, el extracto natural distintivo de Citadelle, cuyo carácter se expresa en armonía con otras 18 especias. En septiembre de 2017, se plantó el primer enebro de Citadelle frente al Château de Bonbonnet en Ars. La primera cosecha oficial tendrá lugar en otoño de 2018. ¿Nuestra motivación? Dominar el cultivo de nuestras bayas de enebro, el principal extracto natural de la ginebra Citadelle, y defender con orgullo su origen francés. Nuestro objetivo para los próximos cinco años es cultivar cinco hectáreas de enebros. Es esencial para nosotros garantizar la calidad de nuestros extractos naturales y para ello ¿qué podría ser mejor que cultivarlos nosotros mismos? La región del coñac constituye un terreno magnífico en el que los enebros silvestres crecían antes incluso del cultivo de viñedos. Orgullosos de nuestra región, el objetivo a largo plazo de Citadelle es trabajar solo con los productores locales para los diversos extractos naturales que componen nuestra ginebra e, incluso, llegar a producir algunos de ellos directamente en el Château de Bonbonnet, en Ars
Nota de Cata
En nariz se muestra intensa y muy característica, con claras notas herbáceas de enebro y anís que evolucionan hacia matices salinos y ligeramente avinagrados, evocando los mejores encurtidos. En boca resulta fresca y voluptuosa, con un equilibrio muy bien logrado entre el carácter del enebro y una agradable salinidad con toques avinagrados. El final es largo y persistente, dejando un sutil recuerdo de mostaza y pequeñas cebollitas encurtidas que invita a seguir degustándola sola o en combinados de corte gastronómico.