Primer vino de la colección Dolç de Foc elaborado conjuntamente entre David Seijas (Gallina de Piel Wines) y Abadal, trabajando y reinterpretando el vino hervido (vino hervido), una tradición ancestral muy arraigada en el Bages, que se elaboraba en tiempo de vendimia, hirviendo el mosto en calderas de cobre antes de fermentar, y siguiendo una receta histórica de la familia Roqueta que se ha ido transmitiendo de generación en generación. Esta nueva reinterpretación le aporta más complejidad a la receta original, envejeciendo el vino hervido en una choza de vino rancio durante un mínimo de 4 años, fusiodo estos dos conceptos para equilibrar la dulzura y frescura, dándole persistencia y muchos matices. Una vez llega al nivel de concentración deseado, se deja enfriar y pasa a una barrica de castaño finalizando la fermentación de forma natural. Producción limitada de 258 botellas numeradas.
Gastronomía
Gracias a su gran versatilidad, este vino resulta ideal para acompañar quesos intensos y cremosos, chocolates con alto contenido de cacao o postres clásicos como la Tarte Tatin. Además, es perfecto para disfrutar pausadamente en una sobremesa especial, ya sea en buena compañía o en un momento de relax frente a la chimenea, convirtiéndose en el aliado ideal para quienes buscan una experiencia enológica memorable y contemplativa.
Historia bodega
La bodega Abadal, emplazada en el municipio de Santa Maria de Horta de Avinyó, en la comarca de Bages, fue establecida por Valentí Roqueta en 1983. Su propósito era el de revelar la esencia única de la región a través de sus vinos. Los viñedos, situados cerca de la residencia ancestral de la familia Roqueta, que cuenta con una historia de más de nueve siglos, se integran armoniosamente con el entorno boscoso, beneficiándose de un microclima lleno de contrastes. De esta simbiosis entre naturaleza e historia surgen vinos tintos y blancos con una identidad distintiva y un carácter profundamente personal.
Nota de Cata
A la vista, este vino cautiva con su color cobre y destellos rojizos, mostrando un brillo intenso y una densidad notable en copa, reflejada en sus lágrimas lentas y concentradas. En nariz, despliega una complejidad aromática excepcional, donde se entrelazan notas de frutas en almíbar, cítricos confitados, miel, caramelo y elegantes matices de frutos secos tostados, destacando la avellana, junto a sutiles recuerdos de cacao y humo. En boca, sorprende por su equilibrio entre dulzura y frescura, con una textura densa, acidez vibrante y una profundidad que invita a disfrutar cada sorbo. Su paso es untuoso, sabroso y persistente, dejando una impresión duradera y sofisticada.