Emilio Hidalgo Oloroso Villapanés representa la vertiente más refinada del Jerez oxidativo, elaborado a partir de mostos seleccionados de uva Palomino Fino procedentes de suelos de albariza y envejecidos pacientemente en criaderas y solera. Con una edad media cercana a los 20 años de crianza puramente oxidativa, mantiene una sorprendente finura y frescura, evitando la sensación de madera pesada y logrando un balance muy preciso entre potencia, textura untuosa y delicadeza. El resultado es un oloroso seco de gran complejidad y carácter aristocrático, pensado para seducir a los paladares más exigentes.
Gastronomía
Es ideal para acompañar carnes de caza, guisos contundentes, estofados, setas y quesos añejos. También armoniza perfectamente con platos tradicionales como rabo de toro, carrillada ibérica y jamón ibérico, realzando los sabores profundos y aportando sofisticación a la experiencia gastronómica.
Historia bodega
La bodega Emilio Hidalgo, fundada en 1874 en Jerez de la Frontera, es una empresa familiar que ha mantenido a lo largo de cinco generaciones la tradición y el saber hacer en la elaboración de vinos y brandies de calidad. Desde sus inicios, la familia Hidalgo se ha dedicado a la crianza de vinos de Jerez, combinando métodos artesanales con una cuidada selección de materias primas y el uso de botas centenarias de roble. A lo largo de su historia, la bodega ha sabido adaptarse a los cambios del sector, manteniendo siempre el compromiso con la excelencia y el respeto por el legado heredado, lo que le ha permitido consolidarse como una referencia en la producción de vinos generosos y espirituosos de prestigio internacional.
Nota de Cata
Presenta un atractivo color ámbar oscuro con intensos reflejos caoba. La nariz es profunda y envolvente, con aromas nítidos de nueces, maderas nobles enriquecidas, matices de vainilla, fruta desecada como orejones y delicados recuerdos tostados. En boca se muestra completamente seco, muy amplio y graso, con un volumen potente que llena el paladar. Su carácter redondo y elegante culmina en un postgusto extraordinariamente largo y sugerente.