Abadal: vinos que nacen entre viñas, bosque y vida


Hay bodegas que elaboran vino y hay bodegas que cuentan una historia a través de él. 


Abadal pertenece a esta segunda categoría: una bodega profundamente vinculada al territorio, donde viña, bosque, paisaje y tradición forman parte de una misma manera de entender el vino.


En el corazón del Bages, en Santa Maria d’Horta d’Avinyó, Abadal trabaja para expresar la personalidad de un paisaje singular. Aquí, las viñas conviven con el bosque mediterráneo, las construcciones de piedra seca y una biodiversidad que forma parte esencial del ecosistema de la finca. El resultado son vinos con identidad, frescos y ligados a su origen, que buscan transmitir en cada copa el carácter de la tierra donde nacen.

 

Una historia de más de ocho siglos


Aunque la bodega Abadal fue fundada en 1983 por Valentí Roqueta, su historia hunde sus raíces mucho más atrás: la tradición vitivinícola de la familia se remonta a más de ocho siglos.

Esta herencia se combina con una mirada contemporánea. Abadal entiende la tradición no como algo estático, sino como un legado que debe evolucionar y adaptarse al futuro. Por eso, la elaboración de sus vinos parte del conocimiento acumulado durante generaciones, pero también de una manera actual de interpretar el paisaje y de trabajar la viña.


La ubicación de la bodega es fundamental para entender sus vinos. Las parcelas se encuentran rodeadas de bosque mediterráneo y se distribuyen en pequeñas extensiones y terrazas, sobre suelos donde predominan la arcilla y la piedra caliza.


Todo ello contribuye a crear unas condiciones particulares para el cultivo de la vid y a construir vinos que hablan de su procedencia.

 

 

Viña y bosque: el paisaje como parte del vino

 

Uno de los grandes rasgos diferenciales de Abadal es la convivencia entre viñedo y bosque.

En la finca, las cepas crecen rodeadas de encinas, robles y pinos, junto a plantas aromáticas, muros y barracas de piedra seca. No se trata simplemente del paisaje que rodea las viñas: el bosque forma parte del ecosistema en el que se desarrolla la viticultura y ayuda a definir la personalidad del lugar.

La vegetación mediterránea protege la viña y aporta aromas al entorno, mientras que las propias viñas contribuyen al mantenimiento y la conservación de la masa forestal. Es una relación de equilibrio que Abadal gestiona desde una perspectiva integral y sostenible.

Esta filosofía también se refleja en la forma de trabajar el terreno. La bodega cuida el bosque, mantiene limpio el entorno y trabaja en la prevención de incendios, al mismo tiempo que busca aprovechar de manera responsable los recursos que genera la propia finca.

 

Abadal fue, además, la primera bodega europea en obtener el sello Fire Wine, un reconocimiento a su compromiso con la gestión forestal y la prevención de incendios. La finca también cuenta con la certificación forestal sostenible PEFC.

 

 

Una viticultura que escucha al territorio


En Abadal, sostenibilidad significa mucho más que aplicar determinadas prácticas agrícolas. Significa entender la finca como un ecosistema en el que cada elemento tiene su función.

Incluso los animales forman parte de esta filosofía. Torrent y Aya, los dos burros que viven en la finca, colaboran en la gestión natural del paisaje, ayudando a mantener el entorno de una manera respetuosa.

La biomasa procedente de la gestión forestal también se reutiliza para generar energía. De esta manera, los recursos del propio territorio vuelven al ciclo de la finca y se reduce el desperdicio.

Es una forma de trabajar basada en una idea sencilla: cuidar el paisaje hoy para que pueda seguir dando vida mañana.

 

¿Cómo son los vinos de Abadal?


Si el paisaje es una parte esencial de la identidad de Abadal, sus vinos son la expresión de ese vínculo.


Son vinos que buscan mostrar el carácter del Bages, con una personalidad marcada por el entorno mediterráneo y por la diversidad de parcelas en las que crece la viña. El objetivo no es elaborar vinos que podrían proceder de cualquier lugar, sino conseguir que el origen tenga un papel protagonista.


La combinación de viñedos, bosque, suelos de arcilla y piedra caliza y un clima propio del territorio proporciona una base sobre la que construir vinos con identidad y equilibrio.


En ellos encontramos una interpretación del territorio que apuesta por la autenticidad y por una expresión elegante del paisaje. Vinos pensados para disfrutar, pero también para descubrir: porque detrás de cada botella hay una finca, una tradición y una manera determinada de entender la viticultura.

 


El Bages, una tierra con personalidad


Hablar de Abadal es también hablar del Bages, una zona vitivinícola catalana con una personalidad propia.

Su paisaje combina viñedos y bosque mediterráneo y conserva elementos tradicionales como las barracas y los muros de piedra seca. Esta relación entre agricultura, arquitectura rural y naturaleza forma parte de la identidad de la comarca.

Abadal trabaja precisamente desde esta singularidad. En lugar de separar la viña de su entorno, la integra dentro de él. El vino se convierte así en una manera de conocer el territorio: de acercarse a sus paisajes, a sus aromas y a una tradición vitícola que ha sobrevivido durante siglos.

 

 

Abadal: una manera de entender el vino

Hay una palabra que resume bien la filosofía de Abadal: equilibrio.

 

- Equilibrio entre tradición y futuro.
- Entre viña y bosque.
- Entre producción y conservación.
- Entre el trabajo del ser humano y los ritmos de la naturaleza.

 

Por eso, acercarse a los vinos de Abadal es acercarse también a una forma de entender el territorio. Una filosofía en la que cada botella nace de un paisaje concreto y de la voluntad de preservarlo.

En Petit Celler nos gusta descubrir vinos que tienen algo que contar. Y Abadal tiene una historia especialmente vinculada a su origen: **una historia de raíces, paisaje y compromiso con la tierra.

Porque cuando una bodega entiende que el vino empieza mucho antes de la vendimia, cada copa puede convertirse en una forma de viajar.

Y en Abadal, ese viaje nos lleva hasta el Bages: entre viñas, bosque y vida.

 

 

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Maridajes con vinos Abadal: los sabores del Bages en la mesa

 

Los vinos de Abadal son una expresión del paisaje del Bages: vinos con identidad, frescura y una personalidad profundamente vinculada al territorio. Y si hay una buena manera de descubrirlos, es llevándolos a la mesa.

La cocina catalana, con sus productos de proximidad, es una gran aliada de los vinos de Abadal. Carnes, embutidos, quesos, setas, verduras de temporada o platos tradicionales encuentran en estos vinos un compañero de mesa ideal.

A continuación, te proponemos algunos maridajes con vinos Abadal para disfrutar de toda su personalidad.

 


Abadal Blanc: frescura y aromas para la cocina mediterránea

Un vino blanco fresco y aromático pide platos que no oculten su personalidad. Por eso, es una opción ideal para comenzar la comida.

Marida especialmente bien con:

 

* Ensaladas con quesos suaves y frutos secos
* Pescado blanco a la plancha
* Marisco
* Arroz de verduras
* Pasta con salsas ligeras
* Aperitivos y tapas


También es una buena opción para un aperitivo informal. Su frescura ayuda a preparar el paladar y acompaña muy bien platos ligeros y mediterráneos.

Nuestro maridaje: gambas al ajillo con perejil y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.

 


Abadal Rosado: el vino perfecto para una comida informal


Los vinos rosados son especialmente versátiles en la mesa. Su carácter afrutado y fresco les permite combinar con platos muy diversos, desde aperitivos hasta cocina mediterránea.

Marida con:

 

* Embutidos suaves
* Ensaladas
* Ceviches y tartares de pescado
* Pizza
* Pasta con tomate
* Arroz de verduras
* Cocina asiática ligeramente especiada


Es también una opción muy interesante para una comida al aire libre o un almuerzo entre amigos.

 

Nuestro maridaje: coca de recapte con escalivada, anchoas y aceite de oliva.


Abadal Picapoll: territorio y gastronomía catalana

 

El Picapoll es una de las variedades que mejor nos permite conectar con la identidad vitivinícola del Bages. Su perfil fresco y aromático lo convierte en un vino muy gastronómico.

Marida especialmente bien con:

* Pescado y marisco
* Bacalao
* Carpaccio
* Quesos de cabra
* Verduras a la brasa
* Arroces
* Cocina mediterránea


Su acidez y frescura pueden funcionar especialmente bien con platos en los que buscamos limpiar el paladar y dar protagonismo al producto.


Nuestro maridaje: bacalao confitado con samfaina.

 

Abadal Negre: el compañero ideal de la cocina de montaña

Cuando pasamos a los vinos tintos de Abadal, entran en juego platos más intensos. La cocina catalana de montaña ofrece un repertorio perfecto para acompañarlos.

Marida con:

* Carnes a la brasa
* Butifarra con judías
* Ternera estofada
* Costillas de cerdo
* Embutidos curados
* Quesos semicurados
* Platos con setas


La fruta, las notas especiadas y la estructura de los vinos tintos permiten combinarlos con platos sabrosos sin que el vino pierda protagonismo.


Nuestro maridaje: butifarra a la brasa con judías del ganxet y un toque de alioli.

 

Abadal 3: un tinto para platos con carácter


Para los platos más contundentes, podemos buscar un vino tinto con mayor estructura y profundidad. Es aquí donde un vino como Abadal 3 puede convertirse en un gran aliado gastronómico.

Marida con:

* Carne de ternera
* Cordero al horno
* Carnes de caza
* Guisos tradicionales
* Asados
* Quesos curados
* Embutidos ibéricos

 

Es un maridaje especialmente interesante cuando el plato tiene una cocción lenta y sabores profundos.

Nuestro maridaje: carrilleras de ternera guisadas a fuego lento con parmentier de patata.

 

Abadal Matís: elegancia para una cocina más elaborada


Cuando buscamos un vino con mayor complejidad, podemos llevar el maridaje hacia platos más elaborados. La clave está en encontrar un equilibrio entre la intensidad del vino y la del plato.

Marida con:

* Pato
* Magret de pato con fruta
* Carnes asadas
* Platos de setas
* Quesos curados
* Guisos tradicionales

 

Las elaboraciones con setas son especialmente interesantes: las notas terrosas del plato pueden crear una conexión muy agradable con la personalidad del vino.

Nuestro maridaje: magret de pato con salsa de frutos rojos y setas de temporada.

 

¿Y para el postre?

 

También podemos reservar un espacio para un vino dulce o una elaboración más especial de Abadal, teniendo siempre en cuenta que el vino debe tener suficiente dulzor para estar a la altura del postre.

Podemos jugar con:

* Chocolate negro
* Postres con frutos rojos
* Quesos azules
* Frutos secos
* Postres de café

 

Nuestro maridaje: un surtido de quesos catalanes con frutos secos y miel.

 


El mejor maridaje: el territorio

Más allá de buscar una combinación perfecta entre vino y plato, los vinos de Abadal nos invitan a pensar en el territorio.

El Bages es una tierra de viñedos, bosques, piedra seca, productos de proximidad y una cocina vinculada a la tradición. Por eso, una de las mejores maneras de disfrutar de un Abadal es acompañarlo de productos que compartan ese mismo origen y esa misma filosofía.


Un vino del Bages, una mesa catalana y producto de proximidad. Una combinación que nos permite descubrir el territorio a través de los sentidos.

Porque el vino también es eso: paisaje, gastronomía, conversación y momentos compartidos.

Y cuando abrimos una botella de Abadal, podemos llevar a la mesa un poco de ese paisaje que nace entre viñas, bosque y vida.

 

 

Por Magda Giros